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lunes, 1 de agosto de 2011

Huevos a la tonina.

La semana pasada disfrutamos de unas merecidas vacaciones en la Costa Esmeralda, Veracruz. Cuando nosotros pensamos en descanso siempre nos aparece la imagen de un hotel pequeño (máximo 10 habitaciones) frente a la playa, buena alberca, excelente comida y ocasionalmente un paseo por los alrededores. Costa Esmeralda cumple estos requisitos al 100%, nos olvidamos de los grandes complejos hoteleros de la Riviera Maya o Nayarita, de los vendedores que te mueven la panza de Acapulco o del Puerto de Veracruz. En donde tienes que estar diciendo "no" a los múltiples prestadores de servicios que con su frase "un paseo en lancha, jefecito" te inoportunan constantemente el descanso. 


La Costa Esmeralda te ofrece una extensa playa con fina arena gris, posibilidad de adentrarte al mar un buen trecho sin vados o corrientes traicioneras, un excelente clima casi todo el año. La cercanía al Tajín y a Quiahuixtlán, la convierten en lugar estratégico de base para recorrer estos sitios arqueológicos. También se puede recorrer los alrededores a Nautla, zona pesquera, bananera y productora de quesos principalmente. A esta área llegaron a mediados del siglo XIX un grupo de migrantes franceses, asentándose en los márgenes del río en Jilcaltepec. Por lo que la visita obliga a comprar provisiones de productos únicos del área.
Afortunadamente, encontramos un hotel con buenas críticas respecto a la comida. En otros que nos hemos quedado por la zona, tenemos que salir a comer o prepararte tu desayuno en los bungalows. Cuando uno está tirado en la playa o alberca, sin vendedores de provisiones como empanadas, camarones para pelar o un restaurantito que ofrezca ceviches, pescado y cocos fríos; lo menos que quiere es arreglarse para salir a buscar los sagrados alimentos. 

El hotel Taboga era una casa familiar, al ser heredada, los dueños buscaron sacarle provecho y la adecuaron para hacer un pequeño hotel ecológico, con spa y todos los servicios hoteleros. Los desayunos eran memorables, el café de Coatepec y con productos orgánicos de la región. Nos acostumbramos (incluido Diego ) a desayunar una Tonina en honor a los cetáceos que por la mañana pasean por la orilla del mar.

Luego de mucha vuelta y "güiri-güiri", va la receta de los huevos a la tonina. Para mi familia no tendrá mucha novedad porque esta salsa la prepara mi mamá con pollo y sopa de arroz, pero el probarla sobre un huevo es diferente...

HUEVOS A LA TONINA.
(para 2 personas)
4 huevos
2 bisquets grandes
4 rebanadas de jamón
3 tomates grandes
1 chile serrano verde
1 ramo de cilantro
2 cucharas grandes de crema agria
1 poco de consomé en polvo
aceite o agua suficiente.
1 trozo de cebolla y 1/2 ajo pequeño

Como que al final no hay relación entre el aceite y el agua, les contaré el por qué. Ahí sirvieron los huevos fritos, con la yema casi cruda y la clara bien dorada. Este punto a mi no me sale, jejeje, por eso he preferido hacerlos pochados o hervidos un suficiente agua con un poco de sal y limón. Si prefieren hacerlos en agua busquen un recipiente hondo o uno con teflón porque a veces el huevo se va al fondo y se puede pegar, al despegarlo con una espumadera puede llegar a romperse.
Pero vamos por partes, antes de hervir o freír los huevos debemos preparar la salsa verde. Se pone a hervir los tomates y el chile, yo usé sólo un tomate muy grande y un chile pequeño. Dependiendo del tamaño de los ingredientes, es una salsa ligera por lo que no es necesario poner muchos chiles o tomates. Antes de licuarlos deben dejarlos enfriar para que los tomates no den un sabor amargo a la salsa, le agregan un poco de cebolla (aprox. una cucharada) y medio ajo pequeño, sal de mar y el manojo de cilantro, muélanlos con un poco de agua, media cucharada de consomé y la crema. Revisen la sazón y viertan en una sartén con un poco de mantequilla o aceite, dejen hervir.
Calienten el pan partido por la mitad, doren un poco la rebanada de jamón y coloquen encima del pan, luego el huevo frito o hervido, sobre ellos agreguen la salsa dejando cantidad suficiente para sopear.

Listo, acompañen con frutas y café...mmmm. 

miércoles, 20 de julio de 2011

Cocina familiar y otras cosillas: El pan nuestro de cada día.

Cocina familiar y otras cosillas: El pan nuestro de cada día.: "Cuando salimos a pueblear por nuestro país, hay algo que a mi esposo y a mi nos fascina que es comprar pan de pueblo. Acostumbrados a consum..."

El pan nuestro de cada día.

Cuando salimos a pueblear por nuestro país, hay algo que a mi esposo y a mi nos fascina que es comprar pan de pueblo. Acostumbrados a consumir pan hecho en hornos de gas, con más levadura que los hace esponjosos, pero sin consistencia, cualquier tipo de pan hecho de forma diferente es todo un hallazgo.

Puedo hacer un recuento del pan más delicioso que he consumido en mi vida.  Vamos por partes... Cuando era joven (hace ya muchos ayeres) caminábamos un buen tramo para ir al pan de un señor que tenía su negocio antes de llegar al Jardín de San Miguel. Lo hacía en horno de leña y era una delicia comerlo.

Mi hermana, quien vive en Aguascalientes, siempre que puede lleva a las reuniones familiares pan de Encarnación de Díaz (La Chona de cariño); las campechanas  son las más solicitadas por todos, con un dejo a polvorón que las hace especiales.

En nuestros viajes a Veracruz, nos gusta llegar a Papantla. Además de conseguir vainilla, al lado del mercado venden un pan hecho a la leña muy rico, especialmente las rosquitas. De ese pan siempre compramos varias bolsas para el camino o para cenar en el hotel donde nos hospedemos en Costa Esmeralda.

Ahora que fuimos a Valle de Bravo nos recomendaron mucho las campechanas. Mientras compraba una ensaladera de madera para la ensalada César, mi esposo surtió una bolsa de campechanas y un pan de pueblo grande. Las campechanas son crujientes, sumamente delgadas las capas y deliciosas. El pan es suave, con suficiente mantequilla que al calentarlo le da un sabor exquisito.


Cuando vayan de viaje por el país, busquen el pan que aún se hace de la forma tradicional. Apreciarán una gran diferencia del pan que consumimos en la ciudad.

jueves, 7 de julio de 2011

Cocina familiar y otras cosillas: Pollo asado y paté, un menú de pocos pesos.

Cocina familiar y otras cosillas: Pollo asado y paté, un menú de pocos pesos.: "Sucede que a mi esposo le gustan mucho los pollos asados, especialmente los del supermercado cuando vamos de compras. Al vivir en el epicent..."

Pollo asado y paté, un menú de pocos pesos.

Sucede que a mi esposo le gustan mucho los pollos asados, especialmente los del supermercado cuando vamos de compras. Al vivir en el epicentro del pollo, es lo más sencillo buscar un pollo relativamente más fresco que en el súper a buen precio. Escogí esta vez un pollo de un kilo y medio; además de medio kilo de hígados de pollo con la intención de preparar un paté.

Las recetas que hice son de verdad fáciles y económicas, los consejos que les doy es que sean muy generosos con la sazonada; a mi me faltó sal y especies en el pollo aunque al prepararlo sentí que ya estaba muy sazonado. Por lo que no tengan temor y hagan casi una costra de sazonadores, porque el pollo es en realidad muy insípido.


POLLO AL HORNO.
1 pollo entero
Sal, pimienta, especias a su gusto.


Como ven este pollo no requiere ni vino, ni grasa, ni verduras raras. Los pollos tienen suficiente grasa como para que le agreguemos más. Se limpia el pollo perfectamente (alas, cola e interior), dejen el rabo porque las patas irán dentro del ano del pollo, hagan las alas hacia atrás con la finalidad de que no se sequen primero. Sazonen por dentro y fuera abundantemente, puede ir desde hierbas finas, sal y pimienta. Mostaza, untable o en semillas. 


Coloquen el pollo en un recipiente que aguante el calor del horno, con la finalidad que ahí lo presenten  y no usen una charola de la que luego lo tendrán que pasar a otro platón. No debe ser pequeño porque los jugos cocerán el pollo y sabrá a pollo hervido. Pónganlo a fuego medio alto, por una hora aproximadamente. Pinchen el pollo y si no sale líquido sanguinolento es que ya está, déjenlo reposar un rato antes de servirlo.


Aconsejo servirlo con ensalada de manzana o puré de camote.




PATÉ DE HÍGADOS DE POLLO.
1/2 kilo de hígados de pollo
2 manzanas
1 cebolla
sal, pimienta
hierbas de olor (mejorana, laurel, tomillo especialmente).
Una taza de brandy o vino dulce.
200 grs. de tocino.
1 cuchara de aceite grande de oliva o de mantequilla.
1/2 taza de leche.


Laven bien los hígados, si se los vendieron con corazón quítenlo de la jugada, piquen el tocino y en una sartén grande fríanlo a fuego bajo. Agreguen la cebolla y los hígados, salpimienten. Dejen que los hígados se tornen rosas y pongan las manzanas peladas y picadas. Sigan moviéndolos hasta que estén completamente cocinados, viertan el licor y si pueden, flaméenlos, si no lo pueden hacer déjenlos un rato para que se evapore el alcohol. Dejen al final la leche y revisen la sal. 


Una vez fríos, pasen la mezcla por el procesador o licuadora. Luego cuelen la pasta para quitar los trozos poco molidos. Viértanlo en una recipiente de vidrio o cerámica (saldrá más de medio kilo) y encima pongan una ligera capa de mantequilla derretida o de aceite de oliva para que no se oscurezca el paté. Enfríen y sirvan con galletas, pan en crutones o simplemente para aderezar su sándwich favorito.


Procuren prepararlo cuando tengan un evento cercano, ya que no aguanta mucha refrigeración y sale más de medio kilo de paté.


Costo total de los dos platillos menos de 7 US.



miércoles, 6 de julio de 2011

Cocina familiar y otras cosillas: Nueva versión de pollo al tamarindo, ahora sin ace...

Cocina familiar y otras cosillas: Nueva versión de pollo al tamarindo, ahora sin ace...: "Al revisar mis revistas de cocina, para darle una variación al menú semanal, vi una que compré para preparar alimentos para peques. Se llama..."

Nueva versión de pollo al tamarindo, ahora sin aceite y manzana.

Al revisar mis revistas de cocina, para darle una variación al menú semanal, vi una que compré para preparar alimentos para peques. Se llama Cocina fácil  y de ahí saque varias ideas antes de ir de compras quincenales.

La que les quiero comentar es una variación de una de mis primeras recetas "Pollo al tamarindo". La primer versión es rica, sólo que si no se tiene paciencia el pollo puede quedar crudo o muy seco. Esta nueva receta es más dietosa, sin aceite y las pechugas de pollo no quedan secas.  Aquí usé una mermelada de tamarindo que conseguimos en la ExpoFonaes, con la premura que me dio ese día, no dejé que espesara lo suficiente con el chile y un poco de caldo de pollo, por eso en la foto no se nota mucho la salsa de tamarindo.

Si compraron las pechugas y les dieron los huesitos, pueden hacer un caldo de pollo para una sopa y en ese caldo poner a cocinar sus rollos de pollo, bueno va la idea...


ROLLOS DE POLLO CON SALSA DE TAMARINDO.
2 pechugas grandes en milanesa
2 manzanas peladas y picadas
1 tallo de apio picado.
sal y pimienta.
1/4 de tamarindos o una taza de concentrado de tamarindo para agua fresca.
2 trozos de plástico adherente.
1 cuchara de chile seco de árbol 


Como ven los ingredientes son pocos y el sabor es mucho. Las pechugas se lavan, se secan y se salpimientan al gusto.  Corten un trozo de plástico  y colóquenlas encima una por una, extiendan sobre ellas las manzanas y el apio. Enrollen a lo ancho tratando de apretarlas lo más posible, envuelvan con el plástico y ciérrenlas perfectamente. Se ponen a cocinar en el caldo de pollo, si no prepararon pónganlas en agua hirviendo por media hora aprox.


En una cazuela pequeña y profunda,  viertan el concentrado de tamarindo. Si compraron los tamarindos, se deben pelar y dejar hervir un rato, luego que reposen y se enfríen se obtienen la pulpa de ellos y se cuelan (usen su mano limpia). A esta pulpa se le agrega el chile en polvo, opcional un trozo de canela o clavos de olor para dar un poco de sabor, sal y si no tiene azúcar el concentrado se le agrega al gusto. Se deja hervir y espesar. Hasta obtener un sabor agridulce y picante. Retiren la canela o clavos antes de servir.


Una vez cocinadas las pechugas, se corta el plástico de las orillas con unas tijeras y se rebana cuidadosamente, se colocan en una fuente con arroz hervido y se vierte encima la salsa de tamarindo.